18/10/2005

Ucronías

¿Qué es la ucronía? ¿Existe como género literario? Una ucronía es más ni menos que especular con que nuestro presente, nuestra realidad, no sea sino tan sólo una más entre las muchas (¿infinitas?) posibilidades derivadas del pasado. Alentar la noción de que nuestra situación es en principio precaria..., susceptible de poder haber sido alterada por sucesos en apariencia arbitrarios pero que consideramos sellados por la Historia, rodeados de un ilusorio halo de inevitabilidad. La ucronía no es fantasía, sino historia alternativa.

Según el diccionario de la RAE: “Ucronía: Reconstrucción lógica, aplicada a la historia, dando por supuesto acontecimientos no sucedidos, pero que habrían podido suceder.”

Y según otra definición más acorde con el género literario en el que suele ser clasificada (ciencia ficción, o fantasía a secas): “Dícese de la literatura que especula sobre mundos alternativos en los cuales los hechos históricos se han desarrollado de diferente forma de como los conocemos”. Este término fue acuñado por Charles Rounivier en el siglo XIX en su obra L´utopie dans l´Histoire: “Así como utopía es lo que no existe en ningún lugar, ucronía es lo que no existe en ningún tiempo.”

Una ucronía parte de preguntarse qué hubiera sucedido si lo que efectivamente sucedió en un momento dado no hubiera sucedido (what if?). Por ejemplo, qué hubiera sucedido si Colón no hubiera llegado a América o si los nazis no hubieran sido derrotados.

Otros términos que pueden aplicarse a este… ¿género? ¿subgénero? literario incluyen “historia alternativa", “alohistoria”, “contrafactuales (o condicionales contrafácticos)”, “mundos ¿y si? (o mundos si – if worlds)”, “mundos paralelos”, etc.

Aparte de su valor nada desdeñable como mero entretenimiento y, en no pocos casos, como literatura de alto nivel, tal juego de posibilidades ha intrigado a no pocos historiadores y estudiosos de las ciencias sociales. Uno de los estudios “serios” sobre los contrafactuales más conocidos en castellano (a pesar de su execrable traducción) es Mundos Plausibles, Mundos Alternativos de Geoffrey Hawthorn. En este original estudio sobre el papel que juegan los juicios contrafácticos en la historia y en las ciencias sociales nos presenta su convencimiento de que toda explicación sugiere ciertos juicios contrafácticos; pero, a diferencia de otros pensadores de la historia y las ciencias sociales, Hawthorn arguye que no existe una respuesta teórica a la pregunta sobre qué condicionales contrafácticos se deben admitir como válidos: el límite reside únicamente en su plausibilidad.

Pero, en todo caso, entender lo que pudo haber sucedido (pero no sucedió) nos ayuda a comprender por qué ocurrió… lo que acabó ocurriendo. Y esto es algo que conocen bien lso historiadores, si bien la mayoría se encuentran reticentes o incómodos a la hora de tratar lso contrafactuales. ¿Pérdida de tiempo? ¿Mera fantasía propia de historiadores de cafetería o de estrategas de sillón? No todos los grandes historiadores han tenido los contrafactuales en tan pobre opinión: Tito Livio, en su Ab urbe condita (libro IX, 17-19), se preguntaba qué hubiera pasado si Alejandro hubiera vivido más tiempo y atacado el oeste y a los romanos. Trevelyan desarrollaba en 1907 sobre las consecuencias de una victoria de Napoleón en Waterloo. Charles Petrie se preguntaba en 1926 (en "If: A Jacobite Fantasy") sobre las divergencias históricas producidas si Bonnie Prince Charlie hubiera decidido continuar con el avance jacobita desde Derby a Londres en 1745 y los Hannover hubieran abandonado Inglaterra. Chesterton en 1931 sobre un hipotético matrimonio de don Juan de Austria con María de Escocia. André Maurois, en 1932, qué hubiera sucedido si Luis XVI hubiera tenido “un átomo de firmeza”. Ese mismo año, Winston Churchill analizaba en "If Lee had not Won the Battle of Gettysburg" la creación de unos hipotéticos Estados Confederados de América. En 1934 Toynbee publicó, en el segundo volumen de su obra A Study of History, el ensayo “The Forfeited Birthright of the Abortive Scandinavian Civilization”, una interesante situación contrafactual en la que los vikingos capturan Constantinopla en 860 (como estuvieron a punto de hacer), colonizan las costas de América del Norte, dominan la navegación en el mar Caspio… y sus descendientes controlan, para 1400, Europa, Norteamérica y el norte de Asia.

Ejemplos no faltan. Puede encontrarse una lista completa en: http://www.uchronia.net/bib.cgi/oldest.html Y bibliografía de referencia, igualmente en: http://www.uchronia.net/bib.cgi/notes/reference.html

En castellano se publicó en 1999 (Taurus) la traducción del libro de 1977 del historiador Niall Ferguson Historia Virtual (Virtual History: Alternatives and Counterfactuals), una colección de artículos que ilustran excelentemente cómo a menudo suceden hechos de importancia crucial que dependen de una persona, o de circunstancias muy particulares, como el clima, lo que pone en evidencia la debilidad del determinismo histórico. La conclusión de esta obra no es otra que descubrirnos el devenir histórico como un fenómeno extremadamente complejo, y, como tal, teñido de características caóticas. Uno de los factores pudo haber sido diferente, pero ¿se habrían mantenido todos los demás?

Imaginar senderos no tomados es un método de reflexión sobre el impacto de la Historia en el presente y también sobre la repercusión de las personas individuales en la Historia. En el fondo, y de manera inherente a la infinidad de posibilidades que aparecen ante nosotros, nos topamos siempre con la dicotomía entre dos maneras de entender la Historia: la de quienes contemplan los grandes acontecimientos como algo inevitable, como una marea capaz de barrer de manera inmisericorde las consecuencias derivadas del (ficticio) libre albedrío humano y la de los que prefieren (preferimos) una visión más inquieta, más caótica, de la Historia: aquella en la que el temblor de la mano de un asesino puede tener como consecuencia el establecimiento de una nueva línea de la realidad.

El primer recurso a los mundos alternativos apareció propiamente como ciencia ficción en la novela de Guy Dent Emperor of the If (1926). Se trataba de una narración inmersa de lleno en el sentido de la maravilla, cuyo interés derivaba del recurso a la propia idea novedosa de los mundos alternativos. Más tarde, los escritores de ciencia ficción consiguieron llegar mucho más allá al ocuparse de una sola posibilidad concreta, recurriendo incluso a los métodos propios de la novela realista. Entre las obras más importantes del género se halla la novela de Keith Roberts Pavana (Pavane, 1968), en la cual la reina Isabel I fue asesinada. A partir de ahí, los acontecimientos se sucedieron como fichas de dominó que caen una tras otra: la Armada Invencible venció; la Reforma fracasó, y la Inglaterra de nuestros días es un país tecnológicamente atrasado, postrado bajo una Iglesia católica militante. Una idea similar puede encontrarse en la excelente Ruled Britannia del prolífico (y desigual) Harry Turtledove: la Armada Invencible ha impuesto de nuevo el catolicismo en Inglaterra y un atareado William Shakespeare debe, a la vez, realizar una obra de teatro en alabanza de Felipe II (a punto de morir) y otra, en secreto, para dar la señal de partida a la rebelión protestante que restaure a Isabel en el trono. El agente español encargado de vigilar sus pasos no será otro que su admirador Lope de Vega.

La novela de Ward Moore Lo que el tiempo se llevó (Bring the Jubilee, 1953) sigue siendo uno de los mejores tratamientos del Sur triunfante en la guerra civil norteamericana. Recientemente, una novela de misterio, The second favorite son, de Daniel Myers y un “falso documental”, CSA – Confederate States of America, de Kevin Wilmott, nos muestran un presente alternativo en el que el Sur triunfó y la esclavitud es legal.

También las novelas de fantasía recurren a las ucronías, como Cuando el dragón despierte (The Dragón Waiting, 1983) de John Ford, que nos presenta un Imperio Bizantino alternativo enzarzado en una nueva versión de la guerra de los 100 años. En la serie de Lord Kalvan, H. Beam Piper describe un continente americano poblado por tribus indoeuropeas. S.M. Stirling nos muestra en su Peshawar lancers un neo-Imperio Británico forjado en la India por la reina Victoria tras una catástrofe a escala planetaria que destruye toda civilización en Europa y América…

Hasta ahora, sin embargo, el tema más popular de todos ellos es el impacto de una victoria nazi en la Segunda Guerra Mundial. Es interesante destacar que la primera de tales novelas apareció antes de la guerra: Swastika Night, de Katherine Burdekin, reflejaba una Gran Bretaña derrotada; fue publicada bajo el seudónimo de Murray Constantin por el editor Gollancz en 1937. La guerra en sí produjo varias novelas, que eran en su mayor parte propaganda, con títulos como When Adolf Came, When the Bells Rang y Loss of Eden. El tema demostró ser especialmente popular entre los escritores británicos después de la guerra, como nos demuestra El cuerno de caza (The Sound of His Horn, 1952), de Sarban, seudónimo de John W. Wall, en la que se describe a los nazis cazando a los británicos por mero deporte. Asimismo, un deprimente filme de estilo documental, It Happened Here, apareció en 1963. Para muchos la idea, en la actualidad, parece sólo marginalmente relacionada con la ciencia ficción, de modo que cuando en la década de 1980 apareció SS–GB, de Len Deighton, las críticas apenas hicieron mención de su carácter especulativo. De hecho, casi al mismo tiempo apareció una descripción «no de ficción» de un asalto alemán contra Inglaterra coronado por la victoria germana en el libro ¡Invasión! de Kenneth Macksey, dirigido a los entusiastas de la historia militar.

Los ejemplos más sobresalientes de este subtema de la victoria nazi son El hombre en el castillo (The Man in the High Castle, 1962), de Philip K. Dick; El sueño de hierro (The Iron Dream, 1972), de Norman Spinrad ( Hitler emigró a los Estados Unidos, convirtiéndose en un escritor de pulps especializado en relatos de espada y brujería) y Fatherland (Patria) de Robert Harris, de la que existe una versión cinematográfica protagonizada por Rutger Hauer.

Entre las ucronías españolas debemos destacar En el día de hoy, del periodista Jesús Torbado, premio Planeta de 1976, con su sugerente párrafo inicial: "En el día de hoy, cautivo y desarmado el ejército faccioso, han alcanzado las tropas republicanas sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado. Madrid, 1 de abril de 1939. Manuel Azaña, Presidente de la República."

JuanMa Santiago publicó en el blog “Pasadizo” un excelente artículo (http://www.pasadizo.com/portada.jhtml?ext=1&cod=169) sobre ucronías de la guerra civil española.

En España, durante los últimos años el público lector ha demostrado un interés cada vez mayor por el ensayo histórico y la biografía, géneros que apenas hace quince años languidecían; ese interés se ha visto correspondido por la política de publicación de las grandes editoriales, que ya no sólo crean colecciones dedicadas a la historia, sino que promueven libros como Historia virtual de España (1870-2004). ¿Qué hubiera pasado si..., volumen coordinado por Nigel Townson, quien contó para su realización con un magnífico plantel de historiadores. Sus autores, instalados sólidamente en la investigación y el conocimiento históricos, se aventuran a interpretar lo que no ocurrió a partir de lo efectivamente ocurrido.

Para finalizar, asumamos la cita de Niall Ferguson: “Como el personaje Ts'ui Pên de Borges, el historiador se enfrenta a un número infinito de bifurcaciones”.


7 comentarios:

silmarillion dijo...

Un cuento corto de Ray Bradbury cuyo título no recuerdo, el de los cazadores del pasado y la mariposa.....

hartza dijo...

"A Sound of Thunder" (http://www.timetravelreviews.com/shorts/sound_of_thunder_short.html)
... Pero no se trata realmente de una ucronia, sino de un pariente cercano de la familia "viajes en el tiempo".

frodo dijo...

Muy interesante. Soy de los que cree que el hombre puede dirigir su destino y nada hay predeterminado e inevitable. El hombre es cosciente de si mismo y capaz de decidir su futuro y programar actos complejos para llegar al fin deseado. Lo que sucede es que una vez realizados los actos, tanto si se llega al fin deseado o no, no hay vuelta atrás en el tiempo, porque el tiempo es un cocepto erroneo de la inteligencia humana. El tiempo no existe, para mi es una interpretación humana de la energía, "la energía no se crea ni se destruye unicamente se transforma" Muy interesante esto de la Ucronía...si Alejandro Magno hubiese invadido Roma, hoy en día el mundo occidental sería griego, algo diferente pero no mucho, ya que los romanos transportaron la cultura griega al mundo que pretendían civilizar. Alejandro no era Aníbal y los romanos también habrían sucumbido. Es casi seguro ucronicamente hablando que Alejandro más de una vez pensaría en invadir el mediterraneo.

Sabes si algún historiador clásico habla algo sobre este asunto?? Agurra ta ondo ibili!!!

hartza dijo...

Pues no... no conozco a ningun otro historiador clasico que se ocupara del tema. Lo cierto es que hay que esperar hasta el s. XVIII a que aparezcan escritos sobre ucronias y, en realidad, al s. XX para que se popularice el genero.

Lo que sucede es que esas "pequenas diferencias" de las que hablas puede que no lo sean tanto (tan pequenas quiero decir) a la larga. Asi, los griegos carecian de una tradicion de derecho publico (aunque si comercial) o de instituciones como las romanas... luego el desarrollo de los regimenes democraticos basados en el "rule of law" hubiera evolucionado de una manera completamente distinta. Europa occidental seria hoy, desde luego, un mundo muy, muy diferente.

Y pensemos en el caso espanolo, con sus "sacrosantas" fronteras y glorias imperecederas... Cuantas alteraciones no se han debido a un resultado puntual derivado de una sola batalla, de negociaciones diplomatica llevadas a cabo por monarcas ineptos o validos borrachos (o al reves)?

Cuantos problemas inmensos no se han derivado de aspectos tan contingentes como un marido impotente, un crio enfermizo, un heredero subnormal, un accidente de caza...?

Y si Felipe el Hermoso no hubiera muerto en plena juventud? Y si el matrimonio de Fernando de Aragon tras la muerte de Isabel hubiera tenido descendencia? Y si los lideres republicanos hubieran aplastado (como parece que pudieron) la rebelion militar del '36 durante sus primeros dias... o hubieran reaccionado concediendo la inmediata independencia al Marruecos espanol?

Caos.

frodo dijo...

OK no quería llegar tal lejos, desde luego las diferencias hubiesen sido como dos rectas divergentes. Lo del 36...cuantas veces lo pensee!.........

silmarillion dijo...

En la página 22 de la Historia de la Guerra Europea, de Liddell Hart, se lee que una ofensiva de trece divisiones británicas (apoyadas por mil cuatroscientas piezas de artillería) contra la línea Secre-Montauban había sido planeada para el veinticuatro de julio de 1916 y debió postergarse hasta la mañana del día veintinueve. Las lluvias torrenciales (anota el capitán Liddell Hart) provocaron esa demora --nada significativa, por cierto--. La siguiente declaración, dictada, releída y firmada por el doctor Yu Tsun, antiguo catedrático de inglés en la Hochschule de Tsingtao, arroja una insospechada luz sobre el caso. Faltan las dos páginas iniciales.
http://www.geocities.com/into_oblivionn/elotroborges_jardin.html

Sophya dijo...

“Cuando se escribe sobre la biografía de un pueblo, la historia de éste es también la de sus deseos”,