29/10/2006

Florido pez y senderos que se bifurcan

Noche insomne.

Miro en televisión una de esas películas que parece dirigida por un amnésico. Un tanto aburrida decido realizar una exploración de algunos nuevos vínculos al blogo. Emprendo de este modo el camino del jardín de los senderos que se bifurcan.
Comenzando aquí, descubro el blog de Daniel Contarelli, "Los premios Lanark". Su post Raíces como barbas me lleva a vistar BibliOdyssey para hallar el extraño y florido pez que ilustra el post, tomado del Erbario di Firenze.
La película continúa en la pantalla del televisor y en Una temporada en el infierno, leo que:

En castellano, Manuel Seco [Diccionario del español actual] define el meublé [pronunciado meblé] como “casa de citas”, y lo documenta en el San Camilo de Cela: “A las tres y media Toisha se presenta en el meublé de la Merceditas”. En la jerga madrileña de hoy, el mismo meublé tiene connotaciones prostibularias de precio medio o alto. En la calle de la Ballesta no creo que se utilice tal palabra, sofisticada en demasía. Juan Benet, el prosista más culto de su generación, tampoco usa nunca esa palabra en su texto canónico sobre Luis Martín Santos, incluido en Otoño en Madrid, hacia 1950, donde se utiliza el más tradicional burdel. Y el piso puesto por unos señoritos bilbaínos a unas señoritas de diversa procedencia es calificado de “serrallo bilbaíno”, cuando el meublé hubiese estado muy aparente, estando el hermano de Juan todavía en París y las modas parisinas en su apogeo último


Aquí lo tenemos a bocanegra y sus Textos sobre palabras:

Hay cientos de páginas acerca de etimologías en Internet, en todas las lenguas que se te ocurran. Es posible que encuentres allí lo mismo que te ofrece este blog, y deberías probar con ellos si lo que buscas es un breve resumen de datos científicos. En vez de eso, yo intentaré explicarte los cambios de forma y significado, por qué han cambiado las palabras y cuál es su sentido profundo. Como precio, tendrás que aguantar muchas interpretaciones subjetivas, desvaríos a merced de mi estado de ánimo, y una irresistible vocación de lucir mi pedantería. No creo que te compense, la verdad. Lo mejor es que te largues, antes de que te resulte adictivo. Pero tú mismo; luego no me exijas responsabilidades.


"Me hice fotógrafo para ligar" dice Oriol Maspons en Itinerarte y veo "Cachas macetonas normandas desayunando".

Buenas noches.