19/10/2006

Pecado, penitencia y representación.


Gen 2:22 Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y trájola al hombre.
Gen 2:25 Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban.

El hombre y la mujer en el momento de la Creación se encuentran en un plano de casi igualdad, a pesar que pueda interpretarse un papel subsidiario de la mujer, creada como compañía. Al no existir el pecado original, no hay vergüenza, llegándose incluso a suponer la no existencia del
placer. ( San Agustín)

Ya demuestra Eva que Santo Tomas tendrá razón al afirmar que la mujer “debe estar sometida al marido como su amo y señor (gubernator), pues el varón tiene una inteligencia más perfecta yuna virtud más robusta”[1], cuando convencida por la astuta serpiente[2] se deja tentar y come del fruto del árbol de la sabiduría, haciendo incurrir en el pecado a Adán que acepta acompañarla en ello.

Gen 3:6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable á los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dió también á su marido, el cual comió así como ella.

El pecado original había aparecido, y Jehová dice:

Gen 3:15 Y enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.
Gen 3:16 A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera tus dolores y tus preñeces; con dolor parirás los hijos; y á tu marido será tu deseo, y él se enseñoreará de ti.
Gen 3:21 Y Jehová Dios hizo al hombre y á su mujer túnicas de pieles, y vistiólos.

Con el pecado original, nacen, la vergüenza, la enemistad u oposición entre los sexos, el dolor y el objeto del deseo y el placer sexual. De todo ello es responsable la mujer, el pecado original se transmite de generación en generación y el placer es un castigo ya que conlleva el recuerdo de ese pecado.
La mujer, ser fácil de engañar debe estar sujeta al control del hombre; es dable a ser seducida por el demonio y caer en brujerías y el dolor del parto y la sangre mensual son un castigo y un símbolo de impureza. El estado optimo de la mujer es la castidad o la virginidad, alejándose ella misma y al hombre del pecado que lleva en su seno.
Esta creencia no se encuentra solo presente en el pensamiento cristiano, Plinio el viejo nos habla en Naturalis Historia de los peligros que subyacen por el contacto con la sangre menstrual y la mujer menstruando, que puede empañar los espejos, agostar los campos y agriar el vino.[3] La sangre de la mujer responde a una purificación y cualquier acercamiento a ella durante el periodo menstrual producirá monstruos.

El matrimonio santifica la relación hombre mujer y la sexualidad debe ser carente de placer, el sexo matrimonial es casto. La aspiración a la castidad y el alejamiento de la carnalidad propiciada por gnósticos y estoicos toma forma en el cristianismo temprano y se expresa en las actas conciliares y los libros penitenciales.
En el año 324 se reunieron en Iliberris 19 obispos, entre ellos Osio de Córdoba, en el primer concilio en tierra hispánica. Las actas del Concilio de Elvira constan se 81 cánones, de los cuales, 32 se hallan relacionados de manera directa con la sexualidad y la constitución del vínculo matrimonial. A contrapelo de la enseñanza religiosa y moral, de la lujuria como pecado y de la castidad como bien preciado, los 32 cánones de Elvira muestran cual era el comportamiento del grupo social frente a la sexualidad.(4) Es de resaltar tambien que entre estos cánones se encuentra la primer referencia al celibato del clero. (5) El canon XIII esta dedicado a las "virgines Deo sacratae", forma evolucionada del ascetismo femenino, mujeres dedicada a Dios a través de un "pactum virginitatis"

La conducta social es mas visible aún a través de los libros penitenciales, los pecados mas mencionados son fornicación, adulterio, ebriedad. Los libros penitenciales son guías cuestionario donde se establece el pecado y la penitencia, estableciéndose a partir del S V la “penitencia tarifada”, a consecuencia de la predica de San Columbano. La penitencia, acto de carácter publico y comunitario en tanto que el pecador había trasgredido las normas de su ecclesia (5) se transforma en penitencia privada. La irrepetibilidad de la penitencia por el pecado cometido posterior al bautismo y la condena social que ella reportaba (6) daba como corolario la existencia de numerosos catecúmenos,( catechumenos, el que se instruye), que optaban por recibir el sacramento bautismal in extremis. La tasa penitencial, una tasación del pecado, prevé la mortificacion corporal, ayuno, vigilia, y abstinencia de duracion de dias hasta años. Se podía aliviar el peso de la penitencia mediante el pago de misas, limosnas, multas e incluso mediante la sustitución, en la que un monje o laico cumplía la penitencia por el pecador. La suma de penitencias podía llegar a superar la posibilidad de tiempo de vida de los pecadores, por ello surgen las conmutaciones, haciéndose evidente que una penitencia que puede ser conmutada o cumplida por un tercero carece de sentido. Recien a partir del S X la reconciliación se produce en el momento de la confesión. En el S XIII la penitencia adquiere el carácter de: 1) penitencia pública y solemne realizada durante la cuaresma; 2) penitencia pública o peregrinación penitencial; 3) penitencia privada. Otra de las prácticas corrientes fue la de la "absolución general", una forma de penitencia que expiaba todos los pecados.

Se establecieron reglas para la sexualidad en el matrimonio, sin caer en el vicio y la lujuria.Se recomndó la represion del deseo ( voluptas) y las prácticas de " delectio fornicationis" pues su única finalidad era el placer , no la reproducción. No se debia realizar el coito en las fiestas religiosas, los dias sagrados ni durante el período menstrual. Eran condenados los métodos de anticoncepción, la masturbación, la homosexualidad y el aborto.

Es en esta época que surge una nueva forma de catequisis. El Exemplum es un texto que demuestra un principio moral en base a imagenes concretas, actividades o anécdotas cotidianas faciles de memorizar, y es uno de los géneros que mayor difusión alcanzaron en la tradición hispánica medieval.
Si bien anterior, la iconografía erótica del rómanico no es más que exemplum con finalidad moralizante, imagenes de la vida cotidiana traducidas en piedra. Hoy, en oposición a las imagenes del pecado y el castigo, en medio de bailarinas, músicos, exhibicionistas y danzantes, emergen voluptas y el éspiritu del pueblo.

Imagenes:
Canecillo, Fontaines d'Ozillac ( Charente Maritime)
Canecillo, Hombre exhibicionista, Catedral Poitiers, Francia
Personaje. ouroboros, Britain http://www.beyond-the-pale.org.uk/
Canecillo,Exhibicionista, San Martin de Artaiz
http://www.ctv.es/USERS/sagastibelza/navarra/artaiz/artaiz.htm
Escena del Leviathan en en tímpano de Saint -Foy de Conques, Francia.
Personaje malicioso espiando, tímpano de Saint-Foy de Conques, Francia.
http://www.aurelle-verlac.com/conques/tympandet.htm


NOTAS

[1] Santo Tomás de Aquino. Summa contra gentiles, 111, 123

[2] Gen 3.1/3.2/3.4/ 3.6

[3] Plinio el Viejo. Naturalis Historia. Libro XXVIII, Cap.
23. “El contacto con el flujo mensual de la mujer amarga el
vino nuevo, hace que las cosechas se marchiten, mata los
injertos, seca semillas en los jardines, causa que las
frutas se caigan de los árboles, opaca la superficie de los
espejos, embota el filo del acero y el destello del marfil,
mata abejas, enmohece el hierro y el bronce, y causa un
terrible mal olor en el ambiente. Los perros que prueban la
sangre se vuelven locos, y su mordedura se vuelve venenosa
como las de la rabia. El Mar Muerto, espeso por la sal, no
puede separarse excepto por un hilo empapado en el venenoso
fluido de la sangre menstrual. Un hilo de un vestido
infectado es suficiente. El lino, cuando lo toca la mujer
mientras lo hierve y lava en agua, se vuelve negro. Tan
mágico es el poder de las mujeres durante sus períodos
menstruales, que se dice que lluvias de granizo y remolinos
son auyentados si el fluido menstrual es expuesto al golpe
de un rayo”

[4].Cánones del Concilio de Elvira.
7.If a Christian completes penance for a sexual offense and
then again commits fornication, he or she may not receive
communion even when death approaches.
8.Women who without acceptable cause leave their husbands
and join another man may not receive communion even when
death approaches
9.A baptized woman who leaves an adulterous husband who has
been baptized, for another man, may not marry him. If she
does, she may not receive communion until her former husband
dies, unless she is seriously ill.
10.If an unbaptized woman marries another man after being
deserted by her husband who was a catechumen, she may still
be baptized. This is also true for female catechumens. If a
Christian woman marries a man in the knowledge that he
deserted his former wife without cause, she may receive
communion only at the time of her death.
11.If a female catechumen marries a man in the knowledge
that he deserted his former wife without cause, she may not
be baptized for five years unless she becomes seriously ill.

12.Parents and other Christians who give up their children
to sexual abuse are selling others' bodies, and if they do
so or sell their own bodies, they shall not receive
communion even at death.
13.Virgins who have been consecrated to God shall not
commune even as death approaches if they have broken the vow
of virginity and do not repent. If, however, they repent and
do not engage in intercourse again, they may commune when
death approaches.
14If a virgin does not preserve her virginity but then
marries the man, she may commune after one year, without
doing penance, for she only broke the laws of marriage. If
she has been sexually active with other men, she must
complete a penance of five years before being readmitted to
communion.
15.Christian girls are not to marry pagans, no matter how
few eligible men there are, for such marriages lead to
adultery of the soul.
16.Heretics shall not be joined in marriage with Catholic
girls unless they accept the Catholic faith. Catholic girls
may not marry Jews or heretics, because they cannot find a
unity when the faithful and the unfaithful are joined.
Parents who allow this to happen shall not commune for five
years.
18.Bishops, presbyters, and deacons, once they have taken
their place in the ministry, shall not be given communion
even at the time of death if they are guilty of sexual
immorality. Such scandal is a serious offense.
19. Bishops, presbyters, and deacons shall not leave the
area where they work, or travel in the provinces, in order
to engage in profitable ventures. If it is an economic
necessity, let them send a son, a freedman, an employee, a
friend, or someone else. They should engage only in business
activities within their own area.
27. A bishop or other cleric may have only a sister or a
daughter who is a virgin consecrated to God living with him.
No other woman who is unrelated to him may remain.
30. Those who sinned sexually as youth may not be ordained
as subdeacons. This will guard against their being promoted
to higher offices later on. If they have already been
ordained, they shall be removed from their office.
31. Young men who have been baptized and then are involved
in sexual immorality may be admitted to communion when they
marry if they have fulfilled the required penance.
33. Bishops, presbyters, deacons, and others with a position
in the ministry are to abstain completely from sexual
intercourse with their wives and from the procreation of
children. If anyone disobeys, he shall be removed from the
clerical office.
36. Pictures are not to be placed in churches, so that they
do not become objects of worship and adoration.
44. A former prostitute who has married and who seeks
admission to the Christian faith shall be received without
delay.
47. If a baptized married man commits adultery repeatedly,
he is to be asked as he nears death whether or not he will
reform should he recover. If he so promises, he may receive
communion. If he recovers and commits adultery again, he may
not commune again, even as death approaches.
52. Anyone who writes scandalous graffiti in a church is to
be condemned.
61. A man who, after his wife's death, marries her baptized
sister may not commune for five years unless illness
requires that reconciliation be offered sooner.
63. If a woman conceives in adultery and then has an
abortion, she may not commune again, even as death
approaches, because she has sinned twice.
64. A woman who remains in adultery to the time of her death
may not commune. If she breaks the relationship, she must
complete ten years' penance before communing.

5. Sobre el tema del celibato los pocos datos de los que se
dispone en Hispania sobre esposas de clérigos son dos
cánones, el XVIII del concilio de Toledo (400) y el XXIX de
los capitula martinii incluidos en las actas del concilio II
de Braga (572), en los que se prohíben las segundas nupcias
de las viudas de clérigos. Para J. Gutiérrez, estos cánones
no implican solo del deseo de control por parte de la
Iglesia del patrimonio de estas viudas, sino el de mantener
una separación entre el ordo ecclesiasticus y el laicado. A
partir de esta prohibición se infiere que tenían una
participación activa en el culto apareciendo ante la
comunidad como una mujer consagrada. J. GUTIÉRREZ: Viudas de
clérigos en Hispania durante la antigüedad tardía. La mujer
en Hispania en la antigüedad tardía. Departamento de
Historia medieval de la Universidad Rovira i Virgili de
Tarragona, 6-7 de mayo de 2002 .

(5) El primer elemento externo en este sentido es la
abstención voluntaria de la eucaristía, porque el cristiano
se hizo indigno de participar en el sacrificio de la
comunidad, luego de realizada la penitencia y obtenido
elperdón de la comunidad, el penitente era reconciliado y
admitido en la comunión eucaristica

(6)sólo podía accederse a ella una sola vez después del
bautismo. A quien recayese en una falta grave después de
esta penitencia no le quedaba más que la penitencia privada
pero no sacramental, por lo que tiende a convertirse cada
vez más en preparación inmediata para la muerte. no todos
podían acceder a esa penitencia, por las consecuencias que
dejaba para toda la vida. De hecho, una vez reconciliado y
admitido a la comunión tenía que aceptar una especie de
muerte civil, pues no podía ya ocupar cargos públicos ni
acceder a puestos eclesiásticos. Por otra parte, si estaba
casado no podía vivir conyugalmente, si estaba soltero no
podía casarse y si estaba viudo no podía volver a casarse a
los jóvenes de ambos sexos se les prohibía la penitencia
canónica por el peligro de recaída. desde el siglo IV se
prohibía a los clérigos, cuyo ingreso en el orden sacerdotal
equivalía a la primera penitencia. tampoco podía imponerse a
los casados sin previa autorización del respectivo cónyuge,
dado que la continencia era frecuentemente una de las
penitencias que se imponía al penitente. www.icla.claret.org
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