10/02/2007

Ausentes, pero no ociosos

Luego de haber engullido todas las nueces, turrones y almendras posibles y haber trasegado cuanta espirituosa bebida navideña existe, retornamos al diluvio. Más allá de la ingesta, este es otro de los motivos que nos han mantenido apartados de estas aguas. Hemos estado ausentes, pero no ociosos.