"He sido árbol en el bosque misterioso"
Taliesin, poeta galés del siglo VII d.c
" Y fui árbol, dentro de ti, bosque misterioso.
Mi destino de mamífero urbano me repite que soy habitante de edificios y metales. Mis pisadas en las calles, me exigen fidelidad al acero y la máquina. Pero yo aún corro cerca del jabalí y el ciervo, cerca del arroyo y la fuente de las hadas esquivas; aún trepo cerros, esmaltados de pinos; y persigo la luz, entre enjambres de ramas; aún escucho polifonías de grillos e insectos, y los conciertos de pájaros, y las voces del viento. Porque fui árbol, dentro de ti, bosque misterioso.
Y aun percibo tu sudor, Diana cazadora, diosa del caminar guerrero, Señora del Bosque Salvaje; y presiento tu cuerpo tejido por cascadas de lunas. Y descubro tu desnudez en la que hierve lo bello; y me deslumbro también con tus compañeras, las ninfas sin velos.
Y te observo, mientras te bañas en el río. Río de agua sagrada.
Y escucho, poco después, cuando lanzas tus lebreles sobre quien osó espiar la bella locura de tus senos. Y los perros, coléricos, despedazan a Acteón, y comprendo que los músculos triturados que se pudren regresarán a la tierra, para nutrir a la semilla y la planta.
Y aún puedo acompañarte, Diana, con tu escudo y la mirada celeste y áspera. Porque fui árbol, dentro de ti, bosque misterioso. "
Taliesin, poeta galés del siglo VII d.c
" Y fui árbol, dentro de ti, bosque misterioso.
Mi destino de mamífero urbano me repite que soy habitante de edificios y metales. Mis pisadas en las calles, me exigen fidelidad al acero y la máquina. Pero yo aún corro cerca del jabalí y el ciervo, cerca del arroyo y la fuente de las hadas esquivas; aún trepo cerros, esmaltados de pinos; y persigo la luz, entre enjambres de ramas; aún escucho polifonías de grillos e insectos, y los conciertos de pájaros, y las voces del viento. Porque fui árbol, dentro de ti, bosque misterioso.
Y aun percibo tu sudor, Diana cazadora, diosa del caminar guerrero, Señora del Bosque Salvaje; y presiento tu cuerpo tejido por cascadas de lunas. Y descubro tu desnudez en la que hierve lo bello; y me deslumbro también con tus compañeras, las ninfas sin velos.
Y te observo, mientras te bañas en el río. Río de agua sagrada.
Y escucho, poco después, cuando lanzas tus lebreles sobre quien osó espiar la bella locura de tus senos. Y los perros, coléricos, despedazan a Acteón, y comprendo que los músculos triturados que se pudren regresarán a la tierra, para nutrir a la semilla y la planta.
Y aún puedo acompañarte, Diana, con tu escudo y la mirada celeste y áspera. Porque fui árbol, dentro de ti, bosque misterioso. "

1 comentarios:
Este árbol-mujer ha renovado también su blog que ahora es
http://mujerarbol2.blogia.com/
y os agradece que hayais puesto las letras en ese suave azul.
Eso si, entrar no puedo...
La Mujer Abedul
Publicar un comentario en la entrada