Igor Mitoraj
Nascita di Eros
...porque el resplandor del bronce bajo el cielo azul expresaba mejor la idea de que todo lo corpóreo es singular y único. Pero el Renacimiento desenterró esas estatuas, cubiertas de una pátina secular negra y verde, y lleno de respeto y añoranza saboreó largamente esta impresión histórica. Desde entonces nuestro sentimiento de la forma ha santificado ese negro y ese verde «remotos»; y hoy, para que el bronce produzca impresión sobre nuestra pupila, es indispensable la pátina, como para corroborar maliciosamente el hecho de que ese género artístico ya no nos interesa por sí mismo. ¿Qué significa para nosotros una cúpula, una figura de bronce, sin esa pátina que en vez del brillo inmediato nos ofrece una tonalidad de antaño y de allá? ¿No hemos llegado incluso al extremo de producir artificialmente la pátina?
Pero esa elevación del moho a la categoría de un medio artístico, con significación propia, encierra un sentido todavía más profundo. ¿No hubieran los griegos considerado esa producción artificial de la pátina como una destrucción de la obra artística? Los griegos, por motivos espirituales, rechazaron el color verde de las lejanías espaciales. Mas no sólo el color. La pátina es símbolo de lo transitorio y, por lo tanto, se halla en relación notable con los símbolos del reloj y del sepelio. Muestra del afán con que el alma fáustica cultiva las ruinas, los testimonios del remoto pasado.
Pero esa elevación del moho a la categoría de un medio artístico, con significación propia, encierra un sentido todavía más profundo. ¿No hubieran los griegos considerado esa producción artificial de la pátina como una destrucción de la obra artística? Los griegos, por motivos espirituales, rechazaron el color verde de las lejanías espaciales. Mas no sólo el color. La pátina es símbolo de lo transitorio y, por lo tanto, se halla en relación notable con los símbolos del reloj y del sepelio. Muestra del afán con que el alma fáustica cultiva las ruinas, los testimonios del remoto pasado.
Oswal Spengler
La Decadencia de Occidente

1 comentarios:
Buenas... he llegado aquí de3 modo casual, como es lo normal, arrastrada por la curiosa imagen de La Bañera, de Prilidiano Pueyrredón. Un autor totalmente desconocido para mi, pero del que intentaré averiguar algo más.
Y al hacer clic para ir a ver los comentarios recientes... me encuentro con Mitoraj.
Vaya.
Muchas coincidencias.
Felicidades por el blog, vendré de visita con frecuencia a partir de ahora.
Saludos
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