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Mil novecientos diecisiete
(Rafael Alberti)
Llueve la luz, y sin aviso
ya es una ninfa fugitiva
que el ojo busca clavar viva
sobre el espacio más preciso.
Clarificada azul, la hora
lavadamente se disuelve
en una atmósfera que envuelve,
define el cuadro y lo evapora.
Diérame ahora la locura
que en aquel tiempo me tenía,
para pintar la Poesía,
con el pincel de la Pintura.
http://www.poetasandaluces.com/poema.asp?idPoema=589

2 comentarios:
Maravilloso.
Simplemente, adoré su blog.
.
.
Tenemos arte para no morir de la verdad, como dijo Nietzsche.
Hasta luego.
Está genial el blog. Saludos desde Buenos Aires
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