Vagos, dispersos, ocupados, escribiendo en otros foros y otro blogs. El diluvio cumple años y no le encendemos ni una vela para cantarle el japiberzdei. Sin embargo sabemos que nos leen y nos escriben y los amigos se encuentran siempre cerca. Misteriosamente, como esas plantas que, abandonadas a su suerte se llenan de flores, el diluvio recibe cada vez más visitas. Algo bueno habremos hecho. Volveremos.
Buenas y diluviosas noches.
23/08/2008
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